Embajada de Paz



Mil Banderas para Mil Escuelas,
Instituciones, Organizaciones y Personalidades

CEREMONIA COMPROMISO Y ENTREGA BANDERAS DE LA PAZ


El 14 de septiembre de 2011, el Coro Ávalon y la agrupación musical Gustavo Fuentes Quinteto recibieron el nombramiento que los designa Embajadas de Paz, de manos de la organización internacional Mil Milenios Paz, en el salón Manuel Belgrano del
Honorable Senado de la Nación.
En el mismo acto se designaron Embajadores, por el Gustavo Fuentes Quinteto a su director, Gustavo Fuentes, y a Marisa Cortéz, miembro activo más antiguo del Coro Avalon.
Esta ceremonia de compromiso por parte de las dos agrupaciones culturales argentinas incluye la entrega a las Embajadas de la Bandera de la Paz, símbolo mundial creado por el artista Prof. Nicolás Roerich a principios del siglo XX, como un llamado al resguardo de los tres tesoros del hombre, arte, religión y ciencia, abarcados estos en la cultura, en tiempos de guerra así como en tiempos de paz.

Quienes integramos estas agrupaciones recibimos con humildad y auténtica emoción esta acreditación, que implica un compromiso acorde con los tiempos: trabajar día a día por la unión de los pueblos, a través del arte y nuestro hacer personal.

La Cultura no pertenece a ningún individuo, grupo, nación o época. Le pertenece a toda la humanidad y a las generaciones que la heredarán. Es la creación constructiva del empeño humano. La Cultura trasciende todos los obstáculos, prejuicios e intolerancias. Cultura es la más elevada percepción de la Belleza y el Conocimiento.
Sin Cultura no hay Verdad, no hay Unidad, no hay Paz.

La Bandera de la Paz y su historia

El Pacto Roerich y la Bandera de la Paz significaron una contribución a la mejora de las condiciones mundiales, ya que representó un sendero y un llamado a la unidad internacional y a la paz mundial. El pacto fue firmado por todos los países de América; representó un tratado abierto a la adhesión de todos los países del mundo, generó un movimiento mundial en busca de la unidad global y rescató los valores y logros de la creatividad humana. A pesar del tiempo transcurrido no ha perdido vigencia, sino que la tiene más que nunca.

El diseño de la Bandera de la Paz muestra tres esferas rodeadas por un círculo, en color magenta sobre un fondo blanco. Este símbolo representa un profundo entendimiento de la naturaleza ‘trina’ de la existencia; y para los propósitos de la Bandera de la Paz, Roerich describió los tres puntos como los el círculo como la totalidad de la cultura, conteniendo los tres puntos representando la Religión, el Arte y la Ciencia, como aspectos de la Cultura. También lo describió como las realizaciones de la humanidad en el Pasado, Presente y Futuro, dentro del círculo de la Eternidad. Ambas interpretaciones representan una síntesis de la vida, que es un verdadero y justo principio rector.

El símbolo Arcano ha sido utilizado en una variedad de sistemas filosóficos y religiosos, y existido desde tiempos inmemoriales, alrededor del mundo. El ejemplo más antiguo conocido, aparece en el período paleolítico, en unas piedras en Mongolia hace más de 9000 años y se ha repetido incesantemente en los rincones más alejados de la Tierra, en culturas aborígenes americanas, en Asia y Europa. No pertenece a ninguna tradición, religión o cultura en particular: representa la evolución de la conciencia en todas sus facetas variadas.

Por la universalidad y antigüedad que presenta este símbolo, N. Roerich pensó que no habría uno más apropiado para la Bandera de la Paz, ya que une a todas las culturas y a todos los pueblos. Cuando se trata de defender los tesoros del mundo, no se podría escoger un mejor símbolo, puesto que es universal, de una antigüedad indescifrable, y carga con un significado que puede encontrar eco en todo corazón humano.

Si bien la Bandera de la Paz fue creada por Roerich en la década de 1920, y su iniciativa aceptada y apoyada en los más diversos puntos del planeta, fue introducida oficialmente a través del Pacto Roerich, firmado en 1935 en Washington por veintiún países de América, Argentina entre ellos. El tratado condena (desaprueba) no sólo la destrucción de la Cultura en tiempos de guerra sino también todos los actos de barbarie por los cuales los símbolos de la cultura son puestos en peligro en tiempos de paz, implantando sin cesar en la mente de nuestros hijos, nuestros nietos y de todos aquellos que nos rodean, el impulso de esforzarse en la creación constructiva. Por todo esto, el tratado inscribió una página esencial en la historia de los logros de la Cultura.

“En la realización de este glorioso ideal, es necesario contar con la cooperación de la inteligencia del mundo, para organizar una fuerte opinión pública a favor de la preservación de los tesoros artísticos y culturales de cada país, para que la humanidad pueda tener un registro continuo de sus logros. Para este fin, es deseable que todos los gobiernos del mundo ratifiquen el Pacto Roerich, garantizando esta preservación, y tratando a estos tesoros como la herencia no de una nación en particular, sino de toda la humanidad, y como tal, estar protegida de los destrozos de la guerra”. (Discurso del Presidente de la Liga de las Naciones, organismo precursor de las Naciones Unidas, circa 1935)

En 1937, la segunda guerra mundial estaba cerca. En una carta al Prof. Roerich, Rabindranath Tagore escribió:

"He seguido con entusiasmo su gran trabajo humanitario por el bien de las naciones, de lo cual su Pacto de Paz con una especial Bandera para la protección de los tesoros culturales es un símbolo singularmente efectivo. El problema de la paz es hoy la más seria preocupación. Las desagradables manifestaciones de desnudo militarismo en todas partes presagian un oscuro futuro. No podemos más que tener la esperanza de que el mundo pueda emerger más claro de este baño de sangre. No podemos abandonar nuestros esfuerzos, porque eso, sólo aceleraría el fin”.
“El mundo está esforzándose hacia la Paz en muchas formas, y cada uno sabe en su corazón que este trabajo constructivo es una verdadera profecía de la Nueva Era.” (N. Roerich)